Al parecer los orígenes de los asentamientos en la comarca de Motril, se remontan al Neolítico medio con la denominada "Cultura de las Cuevas", como demuestran entre otros los yacimientos de la Cueva Del Capitán de Lobres.

A partir del siglo IV a.C. tenemos constancia de la creación por parte de los fenicios de pequeños puertos habilitados para la pesca y el comercio, como demuestran los numerosos restos de embarcaciones, así como de ánforas usadas para el transporte de mercancías, hallados en introspecciones marinas. Se supone que fueron ellos los que comenzaron a crear pequeños asentamientos alrededor de estos puertos, aunque es una teoría que no ha podido ser aún demostrada.
     
Remontándonos a épocas de la dominación romana tenemos constancia de numerosas villas esparcidas a lo largo de toda la comarca, estando situadas alrededor de la Vía Heraclea o Hercúlea, cuya creación estaba atribuida al legendario Hércules, la cual recorría toda la costa andaluza hasta su ascenso hacia el interior de la península. Al parecer el único asentamiento de relevancia en la zona fue el de Municipium Firmum Iulium Sexi (Almuñecar), debido a que la práctica totalidad de la vega de Motril y Salobreña era una bahía marítima navegable en su gran mayoría, provocando que los asentamientos de relevancia se situaran mas al norte.

Toda la zona de la comarca y sus anejos fue muy apreciada por el Imperio, debido en gran parte a los yacimientos de plata del Cerro Del Toro y a la abundancia y calidad de la pesca de la zona, realizándose en los salazones de Almuñecar la salsa, elaborada con vísceras de pescado, llamada Garum, la cual era transportada directamente hacia Roma para la alta sociedad y el Emperador en persona.

Significativo es mencionar que Aníbal realizó el desembarco de su ejército en estas costas y que se abasteció de plomo y cobre en las minas de Vélez de Benaudalla, antes de partir hacia la conquista de Roma y provocar una reacción en cadena que finalizará con la caída del Imperio Romano.
 
Motril bajo la dominación musulmana

No será hasta la época de dominación musulmana cuando se conformará el núcleo urbano de Motril, siendo los árabes los que le dieran a la ciudad el nombre de Mu-Tra-Yil. Debido a la importancia a nivel estratégico que poseía la ciudad pronto se convirtió en un bastión de defensa de primer orden, procediendo al levantamiento de murallas y torres de vigilancia a lo largo de toda la costa. No fue hasta 1489 cuando la ciudad fue tomada por los Reyes Católicos, culminando en 1507 con la expulsión de los moriscos de la ciudad de Motril a raíz de numerosas revueltas y ataques llevados a cabo tras firmar unas capitulaciones de rendición pacifica e incumplirlas. Fue en esta época cuando la ciudad recibe el nombre que actualmente ostenta.
     
A raíz de esta expulsión la ciudad queda prácticamente despoblada, por lo que comienza una repoblación que se vería abruptamente interrumpida con la Guerra de las Alpujarras en 1569, durante la cual una gran parte de la ciudad fue reducida a escombros. Luego comenzó un proceso de reconstrucción y fortificación de la ciudad, necesario ante los continuos ataques de piratas berberiscos. Se construye una muralla alrededor de toda la ciudad, desechando la morisca original, se derriba la mezquita y se usan sus piedras para construir una iglesia-fortaleza, conservándose solo las puertas principales, que se colocaron en la iglesia y la torre del homenaje que fue modificada como campanario.

Debido a los grandes meritos acumulados por el excelente sistema de defensa impuesto y la importancia que había logrado la ciudad en el reino, Felipe IV le concedió en 1657 el título de Muy Noble y Leal Ciudad de Motril.
A partir de este periodo la ciudad continuó expandiéndose y creciendo de una manera continua, salvando los baches del brote de peste del año 1679 y los terremotos de 1884 y 1885 que diezmaron la ciudad por completo.

La ciudad se dividió fundamentalmente en dos terrenos: el agrícola y el marítimo. Mientras que el marítimo alcanzaba gran variedad de productos, el agrícola se basaba fundamentalmente en el cultivo y recolección de la caña de azúcar, de una grandísima importancia en Motril. En el momento de máximo apogeo del cultivo llegaron a existir hasta 7, entre fábricas e ingenios, trabajando simultáneamente para lograr cubrir la inmensa demanda de azúcar, miel y ron de caña. Actualmente solo se conserva en activo la mencionada anteriormente.

Actualmente la ciudad va abandonando poco a poco las labores agrícolas, orientándose más hacia el sector servicios, dejando la producción de la caña y por lo tanto perdiendo inexorablemente parte de su historia y patrimonio.
 
La Semana Santa de Motril
Declarada de Interés Turístico por el Parlamento Andaluz en 2.003.
 
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